En las noches


 

Los sueños,

Excelso lugar de la muerte-


 

La niebla se disipa, el lugar de apoco se aclara, las paredes se encuentran en perfecta simetría (me observo entre los ligustros)

Me encuentro atrapado en el laberinto.

Arena, mentiras, la incertidumbre abruma, huyo con mis últimas fuerzas, para no ser devorado por las hienas que ansiosas ríen (regodean)

Mi rostro pálido -como abyecto- (sus ojos brillan) Escucho mi respiración y su eco.

El crepúsculo del atardecer permanece allí (con ese tono tan anaranjado) así ha sido durante siglos. Mis ropas rasgadas, mi alma soslayada, ante el más profundo mengue

-sigo soportando el frió, que penetra hasta los huesos-

Me detengo, mis piernas aun me sostienen.

El minotauro me observa, de manera inmutable, haciéndose aun más de su apacible espera, queriéndose saciar su hambre y su sed, dispuesto esta vez a defender a Asterion (caigo) Las hienas huyen.

Mi cuerpo reacciona, despierto empapado en sudor, aun temblando.

Los antiguos pesares de la memoria están aquí y no se irán, son así mismo cada vez más presentes.

El pasado no se ha ido, se ha quedado clavado aquí, en donde quiera que observe.

En cada rincón me observas, me sonríes, te sonrió, huyes...

Mis manos en vano intentan atraparte. Amanece.                                                           


 

De un hilo

 

                                                       
  
A: Ricardo

 

 

No lo esperaba o tal vez si… la verdad no se… los años han guardado en la memoria el olvido… y lo odie, claro que lo odie… como no lo voy a odiar… odie la cobardía, la huida y la década del 70 pero por sobre todo odie las navidades y las plazas y los juegos… en fin… odie los años y justo ahora… mientras la miro y pienso, ahora… justo ahora me lo decís, ahora me avisas…

No niego que por un instante sentí un dejo de intriga -aunque inmediatamente aparte ese absurdo sentimiento de mí- La lástima es solo patrimonio de los débiles.

Volví a pensar y pensé en él… pobre imbécil... no se la banco… no se la banco.

A mi mente vinieron los primeros años y lo ame claro que lo ame, como no lo iba amar… si… si… si cuando… como lo extrañe… como… no sabe cuanto...

¿Cómo pudiste estar sin nosotros? ¿Cómo?

Quise gritar pero me contuve…

Sentí fiebre y luego frió al mismo tiempo, también quise reírme y nuevamente me contuve.

Tal vez fue mejor así, extrañamente quise pedir perdón…  no se a quien, no sé por qué o quizás si... y esas personas, pobres… llegarían tarde… pero que va… llegarían… él ya no… ya no podría. Recuerdo ahora su última oportunidad y el reencuentro y luego la historia  -La misma- Aunque no niego la oda al escepticismo en la cual me convertí… sí que más da… haber decime… decime… mientras que la oigo hablar… pobre… ella también sufrió… como no iba a sufrir… si fue la primera en soportar inviernos y noches de soledad, miro sus mejillas, aun están rojas. Inmediatamente volví a recordar sus palabras con más fuerzas

 -Tu padre se suicido… Tu padre…

Esas palabras resonaban en mi cien haciendo eco… y como no lo iban hacer… haber como… si siempre busco la más fácil… siempre la más fácil. Qué extraño es separarse de una persona tantas veces como le fue posible, si más no fuese espiritualmente.

El eligió… y sentí tristeza a tal punto de contener mi única lagrima… y como la contuve…

 -Que hay de comer hoy… (La interrumpí bruscamente)

Y supe entonces que he de ser feliz con tan poco, con tan poco.

 


Comienzo

 

 

 

 

Quien lo iba a decir, aunque era sabido, ya se, fue más tarde que temprano, pero fue, era sabido. Apesadumbrado por este encantamiento inútil, las batallas se hacen largas -Te sudan las manos-

Te decidiste cuando no quedo mas remedio, cuando no había más nada que perder y por sobre todo que reclamar… y fue entonces que apoyaste la 38 en el cuello de aquella mujer. Aquí no se trataba de ser un marginado, por haberse robado unos ventiles, si no, que se trataba de la otra marginación, la que ante los ojos indulgentes, solo era desprecio, crucificándote antes de la primera oportunidad.

Antes era más fácil, quizá juntando todo el día, al final algo se sacaba, el trueque también ayudaba un poquito, Pero si hasta eso también se llevaron. Primero fue la crisis, luego el nuevo siglo, después la democracia, secundada por alguno que otro presidente y al final esto. A esta altura todo es igual -El estomago ruge- Y el poco amor que queda se te escurre queriéndose ir por la infinita vastedad de este dolor, intentando apaciguarlo.

Y sin darte cuenta tus piernas aun te sostienen sólidas.

Dicen que la primera es igual a la última, pero para ello tiene que haber una segunda. Tu mente está en blanco, todo está muy claro, tiene el seguro.

 

 

 

 

Cotidiano

 

 

 

 

Lunes 10 de agosto. El frió penetra hasta los huesos y encima esta estufa de mierda que no prende. Casa grande síndrome de cagarse más de frió, 6:30 de la mañana. Carlos me esperaba en la oficina para remembrar unos cuantos papeles, adosados a unos cuantos billetitos, de unos terrenos en juicio de un tal Portlay.

 -Ja… ¡Cagador si los hay! Este forro quiso dejar sin herencia a sus hijos, donando todo su patrimonio antes de morir, a entidades no gubernamentales, patada en culo le hubiese dado yo, ¡que no! Esas pobres criaturas indefensas. Al sonar el teléfono levanto en el segundo timbrazo, Carlos me reclamaba si o si para antes del mediodía. Las 9:00 había tiempo, es increíble, uno se acostumbra al pasar el tiempo a todo aquello para lo cual, jamás, ni reputamente, se imagino, a tal punto de adosarlo, complementarlo y convivir con ello todas las mañanas, manteniendo ese cuidado de no herir al recuerdo. ¿Que si no pensé en hacerlo? infinidades de veces, aunque, hace algunos años que esa idea se perdió en mi cabeza, puntualmente 18, casi la mitad de mi vida, Si, quizás por cobardía. No hay día que al abrir los ojos no le diga a mi lado izquierdo, un día más, pero ese instante de sensaciones se quiebran inmediatamente cada vez que pronuncia mi nombre.

 -Si lo vieras ahora…

9:45 falta poco, el café todavía caliente. No hay momentos en que no pida ayuda, que no te pida ayuda.

 -Estés donde estés, dame fuerza para seguir, no te separes nunca de el

Las 10:00 está empezando a ser tarde, subo las escaleras. Entro despacio a la habitación, intentando hacer el menor ruido posible, casi susurrando.

 -Ignacio... Ignacio... Ignacio…

 -Quee…

 -Vamos hijo, vamos que empezó un año más. Feliz Cumpleaños… Feliz Cumpleaños hijo, vamos arribaa.

 

 

 

 Instante después

 

 

 

 

¿Cómo fue? no sé, ¿Por qué fue? tampoco. No sé si fue la soledad, la tristeza o la cobardía. Jamás pensé en llegar a tal punto y sin embargo la meta estaba allí, tan cerquita. En estos casos no hay vuelta atrás, fueron muchos los años. Y luego la luz, que de apoco se tornaba grisácea, lo más extraño era percibir todos aquellos seres en derredor, soldados listos para batallar (Pero estos no batallaban, solo esperaban) Un sueño, estoy metido en un sueño -pensé- Era esta por demás una sensación extraña.

La aserción de la fatalidad, suele tener infinitas variantes, la muerte una sola. Yo estaba muerto, no podía retomar mi materia y como hecho verosímil hablar de ello, quise saber del tiempo, aquí no existe, solo la memoria que al pasar, remembra, el camino de otras vidas pasadas.

Es extraña la muerte ¿no? Aquí no hay estrados, ni jueces, solo bandos y están por doquier…

Luego los rostros de quienes he sido alguna vez, acechan bestialmente contra todo aquello que alguna vez ha sido.

Una extraña vibración me toma, me sosiega: Paz, Calor, Armonía  (Sentí por un breve instante, haber estado aquí)

¿Quién de todos aquellos he sido? ¿Dónde voy? ¿Dónde estoy?

Lo último que escuche, fueron gritos.

Lo último que sentí, fue mi cuerpo, desmoronándose y luego destruirse contra el asfalto.

 

 

No se han ido [1]

 

 

Marzo veintitrés. Las primeras horas del día transcurrían lentamente, ya habíamos bajado del octavo piso, eran las dos treinta de la madrugada, cuando culminamos la primera fase de nuestro trabajo, que era recolectar la basura de todas las oficinas de todos los pisos, una vez terminado nos preparábamos para realizar la segunda fase que era limpiar. De antemano decidimos tomarnos un pequeño descanso, la noche había comenzado tranquila y sin sobre saltos. Reina estaba recostada en un pequeño sillón junto a Ramón que también se encontraba recostado en otro sillón contiguo mediando una pequeña mesa ratona, mientras que yo me encontraba frente a ellos tirado sobre el suelo con las manos extendidas sobre la alfombra. Con nosotros, acompañándonos en cada piso se encontraba Juan Brandan, un guardia de seguridad, de aspecto misterioso, sentado siempre en recepción observando cada movimiento cuidando de que nadie se haga amigo de algo que no le corresponda por más insignificante que fuera. En ese instante Juan se levanto y lo perdimos por un  momento de vista.

  -Che… ya se jue Juino…

Mi carcajada no se hizo esperar

  -¿Quien? Ramón…

  -Ese… Juino el que se jue…

Ramón es un chaqueño radicado hacia más de veinte años aquí en Buenos Aires con graves inconvenientes para hacerse entender, un tipo verdaderamente sumiso, ignorante, incapaz de levantar tal siquiera un dedo para defenderse.

  -Vino ese… el de la cosa esa en roscada arriba de la mano…  el Sonrison el que se ríe de todo…

  -¿Quién? Luis… -Dice Reina-

Luis era otro guardia de seguridad que acompañaba cada uno de nuestros movimientos en los pisos que le tocaba que eran por lo general los 4 últimos, es decir del primero al cuarto. Estábamos en el sexto piso en ese momento cuando decidimos tomarnos un pequeño descanso.

Reina dijo en ese momento que había escuchado en la radio que para mañanas la agrupación H.I.J.O.S iba a ser una marcha de repudio con motivo de cumplirse 30 años del golpe militar reclamando por los desaparecidos, frente del edificio Skanska donde trabajamos, en Plaza de Mayo frente a la casa de Gobierno. En ese instante aparece Brandan sin hacer el menor ruido como era su costumbre, nunca sabré como lo hacía, solo aparecía y desaparecía la mayor de la veces sin dejar rastros o hacer algún ruido por más pequeño quesea. Nos asustamos un poco, mientras volvía a sentarse en la recepción de espalda a nosotros. En ese momento me sobre salte y lo mire con furia

  –Tenes que hacer eso siempre Brandan… déjate de joder queres…

Mientras Reina culminaba con la noticia diciendo que ojala se haga justicia y puedan encontrar a todos los hijos de los desaparecidos. Se escucho de atrás nuestro, una pequeña sonrisa.

  -Ché chaqueño hiciste la colimba en esa época vos… le pregunte por curiosidad,

  -No -me dijo-, la hice antes como en el 71 

Y usted también la hizo por esa época –le pregunte por saber- (se rió) Me dijo que la había empezado en el 73…

 -No estuvo en el 76 entonces… -le conteste-

 -La hice desde febrero del 73 hasta noviembre del 82 repitió

En ese instante tuve una lenta reacción, mi cuerpo y mi mente no me dejaban moverme ni articular palabra. Estaba sentado en el lado izquierdo de la recepción, que en ese momento tenía todas las formas de un pequeño estrado, estaba sorprendentemente erguido.

Yo era del los cuatro quien estaba cursando una carrera universitaria y quien además poseía un nivel de conocimiento de la historia argentina, bastante importante y en especial de la década del Proceso Militar.

  -Yo obedecía órdenes… eran ellos o mi familia -decía-, había que hacerlo no quedaba alternativa, había que demostrar lealtad, apuntaban a todos los integrantes de mi familia con un rifle, si no hacíamos caso a lo que nuestros superiores nos pedían nosotros éramos los últimos en desaparecer

Mis preguntas comenzaron hacer puntuales

  -Donde operabas…

  -Operábamos en todo el país según el quilombo…

  -Ejecutaste a muchos…

  -Jamás los conté sabes, liquidábamos a gente como vos, preguntona, una vez me pidieron lealtad y no tuve más remedio que ir a buscar mi sobrino y ejecutarlo yo mismo, mi hermana sospecha hasta hoy, pero nunca se animo a decirme nada…

  -Dios mío… y decime tenían nombres clave…

  -Y a vos que te parece, lo cambiábamos en cada salida operatoria, y guay de aquel que me llamara por mi nombre, le pisoteaba la cabeza…

  -Te peleabas mucho con tus colegas…

  -Todas las noches para ver quien gobernaba al grupo, imagínate quien ganaba…

  -Y cuando se portaban mal que hacían ellos, digo, tus superiores…

  -Nos mandaban a los vuelos, solos, sin compañía con el piloto nada más, haciéndonos cargo de todas las personas que nos ponían…

  -Cuantos eran

  -Y eran 13, 16, 20 era según el ánimo… había que hacerlo si no ellos liquidaban a nuestras familias… la risa era cuando se despertaban sabes, les inyectaba tranquilizantes, pero nada… algunos se despertaban igual y se movían… los tiraba a la reverenda mierda
–dijo-

En ese momento tuve ganas de vomitar encima de él, pero me contuve cada nausea. Hay por Dios dijo Reina, el Chaqueño no entendía nada.

  -Sabes donde hay más cuerpos

  -Todavía nadie busco en la selva chaco-salteña, en los adentros de Jujuy… nadie… hay muchos ahí…

  -Porque nadie te juzgo a vos, si eras tan importante…

  -Le puse un tiro en el estomago a mi superior en el 82, porque me quería pasar a disponibilidad… dijo que ya había trabajado mucho y que tenía que descansar un tiempito… el hijo de puta no se murió. Lo único que guardo de aquella época es mi boina y borceguíes, todo lo otro hasta mi carnet de Sargento Mayor lo queme, no hay registros míos en las Fuerzas, así que denúnciame si te parece -me dijo- en mis venas corre sangre verde a cada momento.

  -No, yo no te voy a denunciar, vos ya estás muerto, decime hijo de puta, vos dormís a la noche todavía…

No me escucho, quedo perdido en el instante.

  -Esas voces, esos gritos, todavía me despiertan a la noche, por eso tengo la maquina al lado mío, por si quieren atacarme esos pendejos de mierda que no pudieron callarse… ni siquiera sé porque te cuento todo esto a vos, vos sos tan parecido a muchos de ellos que me das miedo… esas voces… esos gritos… esas imágenes otra vez… otra vez…

Se levanto y se dirigió hacia unas de las pequeñas oficinas y se me dio por preguntarle por Julio López

-Ese boludo ya está muerto… iba a meter a muchos milicos presos… decime vos crees que se fueron… yo te digo que no… que cambiaron de traje y que siguen estando… no se fueron… ellos todo lo ven, todo… hay que estar atentos… nos vigilan… no se fueron… no se fueron

Nos miramos todos al mismo tiempo y a la cara, por unos largos instantes. Decidimos seguir trabajando

 

(1) Los hechos aquí transcriptos son en su totalidad reales, como lo es el nombre de Juan Brandan que hasta entonces trabajaba en el mencionado lugar Skanska

Libros recomendados

Rayuela -
J. Cortazar
Ficciones -
J.L. Borges
La tierra màs ajena -
A. Pizarnik
Acerca de Roderer -
G. Martinez
Textos escogidos -
A. Artaud

Clasicos

La madre - Gorki
Teatro - Sofocles
El idiota - F. Dostoievski
Antologia - Agnatova
El proceso - F. Kafka
Editoriales

Bubok.com
Lulu.com
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Teatro:

Centro Cultural San Martín
(Sarmiento 1500)

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(Corrientes 1551)

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(Salta 745)
Alternativa teatral.com.

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(Callao 84)

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Tel:4256-2032
Mario 15-6461-3381

Radios

“Mate y Tiza” 98.1FM
Sábados 11-13hs
Tel. 4256-6239

Radio Ciudad AM1560
Morel Rojas
rojasmorel@yahoo.com.ar
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